Genuina belleza en el paso del tiempo.
Años antes, exactamente nueve años antes del año de mis luces, Nancy Gross la descubrió gracias a unas fotos en que aparecía como modelo. Modelo amateur.
En esos años, oscuros, sin proyecto en mi año de luces, ella, la modelo, ya trabajaba como acomodadora en el teatro St .James situado en el 246 de la calle 44 en Nueva York cerca de Madison Avenida con la 7ª Avenida, cerca de Lexington donde transcurrió el rodaje de la famosa escena en que el respiradero del metro levantaba la falda de la rubia platino Monroe.
Aunque fui un niño prodigio, no de saber, sino de nacer, pues muy pocos niños pueden presumir y testificar, en aquel año de mi luz, que, tres años después, asistiría a la boda de mis padres.
Hoy he vuelto a verla, he visto de nuevo esa foto, preciosa. Como digo, una foto efectuada en el año de mis luces. No se si la foto me ha empujado a escribir estas letras. En verdad no ha sido la foto sino ella, la genuina belleza que aparece al lado izquierdo de la foto. La foto la compone un trío. A la izquierda, como digo, está ella, la belleza; a su lado él, su marido; y en el estreno, la protagonista de aquella escena con la falda al viento del respiradero.
Los veintinueve años de diferencia, en el año de mi luz con su nacimiento, el nacimiento de la esplendorosa mujer, con el descubrimiento por parte de la mujer de Howard Hawns, Nancy Gross, de la divina protagonista de “Tener o no tener” rodada nueve años antes del año de mi luz, no fueron una diferencia, años después, para enamorarme platónicamente, siguiendo el dictado de Platón ideal y desinteresado, de ella. Sumando esa diferencia, hoy día, ya crecidito y ella, lógicamente octogenaria, sigo enamorado de ella, como ideal platónico.
Aquí os dejo la foto, sugestivamente encantadora, más sensual y sexy que la cazadora de hombres al otro lado de la foto. Él, liando un cigarrillo, trata de adivinar las razones de la tentación platina, quizás, tocándola de nuevo.
Mi platónico amor, corrigiendo la gracia de él, y, como podéis apreciar, su mirada, su cara, su boca, sus labios, su cuerpo, el deslumbramiento disimula de su pecho derecho, ensalza a la persona mujer.
Dos actrices, dos famosas, dos mujeres con diferencia y dos mujeres con diferente manera de vivir la vida.
Desde este Cayo Largo, en La Senda Tenebrosa vivo El sueño Eterno con mi amor platónico, Lauren Bacall.
Luxury Lounge, su último trabajo como invitada en el capitulo 72 de Los Soprano.

(Foto obtenida Hulton Archive de Darlene Hammond. Clikear en la foto para ampliación))





