martes, 19 de julio de 2011

ARRASTRADO AL ABISMO

No he ido arrastrado, pero sabía que la llegar allí, a ese lugar, a esa localidad, flojearía mi resistencia, mi voluntad en no caer en esa dependencia, en ese vicio adquirido.

Desde el pasado mes de Abril, con la droga comprada y almacenada, aguantaría hasta bien entrado el mes de Agosto. Era un atrevimiento, desafío, acercarme a ese abismo sin caer en la tentación de sucumbir al traspasar el umbral de ese conocido y lúgubre local, entrar en ese nido y salir de rositas.

Me sentía fuerte, ligero de equipaje. La medicina suministrada en ese mes de Abril estaba dando sus buenos y positivos resultados. Me sentía fuerte, me sentía otro. Era yo mismo, el de siempre, pero debía superar esa prueba de fuego que regalaban a mis ojos.

Entré en el local, acompañado por si necesitaba que alguien me sujetara con fuerza por si mi debilidad ante la droga, que se presentaba desnuda tras el escaparate, redujera mi fortaleza cayendo cayendo, cayendo hasta los infiernos como ese pasado mes de abril.

Para distraer mi ansiedad, estuve dialogando, regateando, preguntando si escondía otro ejemplar más “nuevo”. La encargada, conocida por el comprador y desconocida vendedora del comprador, se alejó unos minutos desapareciendo al altillo donde escondía la mercancía, digamos, para sibaritas o asiduos clientes.

No más de cinco minutos reapareció con un ejemplar blanco, impoluto, limpio.

Asentí con la cabeza, acariciando el genero como si fuera la primera vez y, ciertamente era la primera vez que tenía en mis manos ese ejemplar que inyectaría mis venas, mis horas y mi vida.

Luego, pasados otros minutos, después de envolverme en papel de regalo y bolsa de plástico la carga, le hablé de aquellos años. De aquellos peligrosos años setenta y….

….y, junto a “Mujeres y días” de Gabriel Ferrater, la droga escondida en papel de regalo, me lié con “Sukkwan Island” de David Vann junto con “No abras los ojos” de Jhon Verdon.

La droga, estaba servida. El miedo a caer no esta

ba infundado y, dentro de esa funda de regalo, me obsequió la simpática y conocida encargada con una linternita para leer en mis horas sin luz, así como un ejemplar de conmemoración de los 100 años del nacimiento de la editorial Seix Barral, concretamente con la primera impresión, (portada regalada con hojas en blanco, como un bloc) :

“DIBUJO ELEMENTAL (Método educativo basado en modernos principios pedagógicos) C.B. Nualart.

S.A.Industrias Gráficas Seis & Barral Hermanos. Editores

C/ Provenza, nº 219 Barcelona.

sábado, 9 de julio de 2011

NO SOY DE AQUI


En toda vida del ser humano, siempre existe la reflexión de un por qué.

Hoy, esta noche, ahora, mi cabeza se ve de nuevo asaltada, sin tener respuesta a este inquietante por qué.

NO SOY DE AQUÍ, NI SOY DE ALLÁ

Me gusta el mar y la mujer cuando llora

las golondrinas y las malas señoras

saltar balcones y abrir las ventanas

y las muchachas en abril

Me gusta el vino tanto como las flores

y los amantes, pero no los señores

me encanta ser amigo de los ladrones

y las canciones en francés

No soy de aquí, ni soy de allá

no tengo edad, ni porvenir

y ser feliz es mi color

de identidad

Me gusta estar tirado siempre en la arena

y en bicicleta perseguir a Manuela

y todo el tiempo para ver las estrellas

con la María en el trigal

No soy de aquí, ni soy de allá

no tengo edad, ni porvenir

y ser feliz es mi color

de identidad

Sucedió en Guatemala. En Guatemala ¿por qué?

“No es difícil revivir a alguien (pocos están del todo muertos), basta con soplar sus cenizas para que revivan sus llamas” (Facundo Cabral)

Siempre te recordaré, aquellas horas perdidas; aquellos años mediados los setenta. Aquel cuartucho estudio, de aquel novelista de barrio, aquel joven, novel poeta y cantautor.

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