
Es grande en edad. La edad no es grande; digamos que tiene una avanzada edad. En cuanto a grande, quizás le venga por el apodo que le puso Gabo.
Lo cierto es que se encontraba allí en aquel momento, sin saber si ese momento era el propicio, pero sí que el respaldo y la ayuda, le propició los emúlenlos de hoy y los premios, unos más merecidos que otro de hoy.
Comenzó, no como editora, en la editorial ACER, dirigida entonces por el neofascista Vintila Horia, columnista, muchos años después de abandonar su país, del periódico El Alcázar.
Vintila Horia abandonó la empresa, como aquel que dice, se fue a buscar tabaco a Paris, quedándose en la ciudad de la luz, una larga temporada.
Y en esto que no llegó Fidel, sino la idea salvadora de Carlos Barral.
Carmen Balcells, “mamá grande” o la agente 007 como igualmente la apodó Gabriel García Márquez, le debe mucho a Carlos Barral, como le debe tanto al boom, en aquellos primeros años setenta, de autores sudamericanos desconocidos en el tiempo.
Barral le propuso la gestión de los derechos extranjeros de sus autores. Otros autores, extranjeros igual, exiliados de sus países, fueron la mina de oro para Carmen Balcells.
Unos se quedarían en el camino. Otros se quedarían en Paris, como Julio Cortázar; o London, como Cabrera Infante. Otros, después de dos o tres libros, sin dejar a Balcells o sin dejar Balcells a ellos, buscarían la tranquilidad o el adiós a las letras como José Donoso. Los más válidos o el más válido, como Gabriel García Márquez agradecería en vida a la ciudad que le encumbró, Barcelona. Otro, el más pedante, presuntuoso, envidioso, poco agradecido, como Mario Vargas Llosa, se desharía siempre en elogios de clavel, pero a la hora de la verdad, su espejo del alma salía a flote en cualquier cara a cara.
Todo este pequeño repaso, para leer, no sin sorpresa, conociendo la tela, que la jubilada y vuelta al trabajo, Carmen Balcells recibirá 3 millones cincuenta mil de euros (QUINIENTOS SIETE MILLONES CUATROCIENTAS SETEMTA YSIETE MIL TRESCIENTAS PESETAS) (casi me quedé sin respiracional escribir la cifra) por la venta de sus archivos al Ministerio de Cultura.
Una vez más, los agasajados, premiados y diplomados medallistas, cogen el dinero y corren.
Carmen Balcells, Medalla al Mérito Cultural por el Ayuntamiento de Barcelona; Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes; Honoris causa por la UAB de Barcelona; Cruz de Sant Jordi concedida por la Generalitat de Catalunya, no menos imitadora que los hermanos Centelles, da plantón al Arxiu Nacional de Catalunya. Al tiempo, exteriormente, agradece homenaje tras homenaje en su retiro de Cervera.
No es de extrañar, que actos tan descarados como los citados (hay más) gentes de buena fe, culturalmente hablando, como Ferrán Mascarell deseen taponar ese agujero negro por donde huyen los mercenarios o mercenarias.






